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La llamada a servir a los pobres y a los marginados es cada vez más fuerte

Diaconado en Canada

Comienzos

Después del Vaticano II, los obispos de Canadá debatieron la conveniencia de restaurar el diaconado permanente y presentaron una propuesta a la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos (CCOC) para estudiar los documentos conciliares y las necesidades de la Iglesia en Canadá. Después de dos años de estudio, el CCOC decidió restaurar el diaconado en Canadá y el 20 de enero de 1969 recibió la aprobación de la Santa Sede.

Bild vergrößern Los primeros diáconos permanentes fueron ordenados para la Arquidiócesis de Quebec en 1972 y para la Arquidiócesis de Toronto en 1974. Poco a poco durante los siguientes 40 años las diócesis de todo el país comenzaron a poner en marcha programas y ahora en Canadá hay aproximadamente 1.000 diáconos permanentes.

Desafíos

Canadá es un país con una gran masa de tierra y muchas diócesis, grandes y pequeñas en población, donde incluso la más pequeña de las diócesis en población podría cubrir un área de tierra diez a cien veces el área de las diócesis metropolitanas.

Así pues, debido a las poblaciones más pequeñas y más remotas, muchas diócesis están faltas de recursos para tener y desarrollar programas de formación. Para muchos, el problema de la distancia hace que sea extremadamente difícil reunir a los posibles candidatos para las clases de formación.

Otro desafío para los programas proviene de las crecientes demandas de trabajo en nuestras economías competitivas, las personas se casan y comienzan familias más adelante en la vida; por todo ello, los candidatos solicitan ser admitidos en el período propedéutico a edades más avanzadas. El deseo de las diócesis de tener diáconos con más formación teológica, aumentando así el tiempo de la candidatura, hace que nuestros diáconos sean de edad mucho más avanzada en el momento de la ordenación. Por lo tanto, no pueden servir durante tantos años como nuestros primeros diáconos.

También existe el reto de colocar diáconos para servir en algunas de nuestras instituciones urbanas, como hospitales, residencias de ancianos y prisiones. La gestión de estas instituciones tiene prioridades muy seculares, por lo que las necesidades religiosas y espirituales de sus residentes no son una prioridad. Por lo tanto, nos resulta más difícil llevar a cabo el ministerio en estas instituciones.

Por último, Canadá no tiene una asociación nacional de diáconos. Nos hemos unido con la Asociación de Estados Unidos, lo cual nos reporta beneficios, pero tenemos algunos problemas propios y carecemos del foro para abordarlos.

Oportunidades

Bild vergrößern Con el aprendizaje a distancia cada vez más disponible, se pueden proporcionar programas más asequibles, lo que permite a las diócesis asumir y / o ampliar sus programas de diaconado, especialmente en áreas más remotas.

La llamada a servir a los pobres y a los marginados es cada vez más fuerte. Las oportunidades del ministerio residen en la creciente necesidad de que los diáconos sirvan en comedores, bancos de alimentos, y servir a aquellos que están regresando a la sociedad desde prisiones y hogares para las adicciones.

Objetivos

El Papa Francisco ha desafiado a los diáconos a llevar vidas santas y a centrarse en servir a la gente, especialmente a los pobres.

El diácono permanente se convertirá en un icono de Cristo Siervo equilibrando la dedicación a la familia y al trabajo y viviendo los tres munera de la Liturgia, la Palabra y la Caridad, animando y caminando con el pueblo y así siendo la presencia activa-sacramental de Cristo resucitado en el mundo.

Stephen Pitre, Diácono de la Arquidiócesis de Toronto


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